En un movimiento clave para reforzar la estabilidad macroeconómica y la confianza internacional, Estados Unidos y Argentina firmaron un acuerdo de intercambio de divisas (swap) por 20 mil millones de dólares, orientado a fortalecer las reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y garantizar liquidez frente a posibles presiones cambiarias.
El convenio fue confirmado por fuentes del Departamento del Tesoro estadounidense y del BCRA, que precisaron que el mecanismo permitirá a Argentina acceder a dólares en momentos de volatilidad o necesidad de financiamiento externo. Este tipo de operaciones son habituales entre bancos centrales y se utilizan como herramienta de cooperación monetaria y respaldo financiero.

El acuerdo llega en medio de un escenario económico desafiante. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), Argentina enfrenta una inflación anual de más del 140 % y mantiene obligaciones externas por 43 mil millones de dólares. Estas condiciones han limitado la capacidad del país para acumular reservas, que actualmente se estiman en torno a 27 mil millones de dólares.
De acuerdo con analistas de mercado, la línea de swap podría incrementar las reservas en hasta 10 %, lo que contribuiría a estabilizar el tipo de cambio y mejorar las expectativas de los inversores. “El acuerdo con Estados Unidos es un mensaje de confianza. No resuelve los problemas estructurales, pero otorga margen de maniobra y credibilidad en el corto plazo”, señaló la economista Marina Dal Poggetto, directora de la consultora Eco Go.
Desde Washington, la Reserva Federal (FED) destacó que este acuerdo forma parte de su estrategia de colaboración con economías emergentes, similar a las líneas de swap vigentes con México, Brasil, Corea del Sur y Singapur. Dichos mecanismos se han consolidado como una herramienta esencial para contener la volatilidad internacional y asegurar la liquidez en momentos de tensión global.
Por su parte, el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos, afirmó que “este tipo de operaciones refuerzan la credibilidad del país en los mercados internacionales y amplían el margen de acción para atender necesidades de corto plazo, especialmente en sectores estratégicos como energía e importaciones”.
El gobierno argentino también mantiene negociaciones paralelas con China para ampliar una línea similar en yuanes y con el FMI para reestructurar vencimientos. Ambas estrategias buscan consolidar la posición externa del país y reducir su dependencia del financiamiento tradicional.
En términos diplomáticos, el acuerdo representa un nuevo punto de acercamiento entre Washington y Buenos Aires, en un momento en que Argentina busca recuperar la confianza de los mercados internacionales. Si se implementa con éxito, el swap podría transformarse en un instrumento estratégico para fortalecer la estabilidad financiera y restablecer el flujo de inversiones hacia el país.

