En un hecho inusual y sin precedentes diplomáticos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves en la Casa Blanca a la líder opositora venezolana, María Corina Machado, quien le entregó de manera simbólica la medalla del premio Nobel de la Paz que obtuvo el mes pasado. A diferencia de otras visitas oficiales, Machado ingresó al recinto presidencial sin la tradicional ceremonia de bienvenida ni la presencia de fotógrafos oficiales, accediendo por la cabina de seguridad y retirándose de la misma manera, sin registro fotográfico junto al mandatario estadounidense. Esta singularidad marcó el encuentro y le dio un carácter discreto y atípico dentro del protocolo habitual de la Casa Blanca.
Durante el encuentro privado, Machado hizo entrega de la medalla del Nobel de la Paz a Trump, gesto que, según sus propias declaraciones, busca reconocer “su compromiso único con la libertad” del pueblo venezolano. La opositora calificó la reunión como “excelente” y destacó ante la prensa que su decisión de entregar el galardón responde a un acto de agradecimiento por el respaldo mostrado por Trump a la causa democrática en Venezuela. Sin embargo, tras la reunión no se difundieron imágenes oficiales del momento ni declaraciones conjuntas, lo que ha añadido un matiz de misterio e informalidad al acto.
En su red social Truth Social, el presidente Trump agradeció públicamente el gesto de Machado y expresó: “fue un gran honor para mí conocer hoy a María Corina Machado, de Venezuela. Es una mujer maravillosa que ha pasado por muchísimo. María me entregó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo. ¡Gracias, María!”. La publicación fue rápidamente reproducida por seguidores y medios internacionales, aunque tampoco en este caso se incluyó una fotografía del momento, lo cual alimentó las especulaciones sobre los motivos detrás de la ausencia de imágenes oficiales.
Analistas políticos interpretan la entrega simbólica del Nobel de la Paz como una estrategia de Machado para ganar relevancia ante la administración estadounidense, en un contexto en el que compite con representantes del gobierno venezolano por asegurar apoyo internacional y posicionarse como figura central en el futuro político de Venezuela. Machado, quien abandonó su país en diciembre tras una escalada de presiones y amenazas, busca así fortalecer su imagen y legitimidad en el exilio, mientras el entorno político venezolano permanece convulso y fragmentado frente a la mirada atenta de Washington.
Pese al acto de entrega, el Instituto Nobel de Noruega aclaró que el premio Nobel de la Paz es intransferible, no puede ser compartido ni revocado, por lo que la distinción sigue perteneciendo formalmente a Machado. Por su parte, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, comentó durante la jornada que Trump mantiene una postura “realista” respecto a la situación venezolana y considera que, por ahora, Machado no cuenta con el apoyo suficiente para liderar el país a corto plazo. Hasta el cierre de esta edición, ni la líder opositora ni el presidente estadounidense habían hecho públicas imágenes de su encuentro, manteniendo así la visita bajo un manto de discreción y reserva.

