Braskem e Idesa, socios estratégicos en la industria petroquímica mexicana, han iniciado un proceso de revisión de su alianza ante desafíos sostenidos en el entorno operativo del complejo Etileno XXI. La sociedad, que representa la principal instalación productora de polietileno en México, enfrenta un panorama marcado por restricciones en el suministro de materias primas y condiciones de mercado adversas.
En un reciente comunicado remitido a la bolsa de valores de Brasil, Braskem informó que se están explorando diversas alternativas para enfrentar las problemáticas actuales de su filial en México. Entre las prioridades se encuentra encontrar soluciones a la volatilidad del suministro de etano, un insumo crítico para la producción petroquímica, así como atender la disminución en los márgenes de rentabilidad. Durante el segundo trimestre de 2025, Braskem Idesa reportó un flujo operativo negativo de 11 millones de dólares, junto con una utilidad neta de 166 millones de dólares y una reducción de 100 dólares por tonelada en los diferenciales industriales del sector.
El suministro de etano ha sido uno de los temas centrales en la operación de Etileno XXI. Entre abril y junio, la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex) entregó un promedio de 15 mil barriles diarios menos de lo pactado contractualmente. Con el objetivo de contrarrestar este déficit, en mayo de este año se inauguró la Terminal Química Puerto México, una instalación con capacidad para abastecer la totalidad del requerimiento de etano del complejo. El desarrollo de esta infraestructura se realizó en alianza con Advario y requirió una inversión de 586 millones de dólares.
La colaboración entre Braskem e Idesa se originó en 2010 tras ganar una subasta de Pemex Gas para la adquisición de etano a 20 años plazo. El complejo Etileno XXI inició operaciones en 2016 y contó con financiamiento de 17 instituciones financieras internacionales, entre las que destaca la Corporación Financiera Internacional (IFC) del Banco Mundial. En años recientes, la validez del contrato fue cuestionada por el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, lo que llevó a una suspensión temporal del suministro, situación que presionó aún más la continuidad operativa del proyecto.
De manera adicional, Braskem ha implementado acciones para distinguir sus operaciones mexicanas de controversias relacionadas con Odebrecht, empresa matriz asociada a investigaciones de corrupción en América Latina. La compañía subraya que sus actividades en México se llevan a cabo de forma independiente, bajo un esquema de gobierno corporativo, con un consejo de administración propio y toma de decisiones autónomas. La revisión de la alianza con Idesa y los ajustes en la estructura financiera forman parte de una estrategia para enfrentar las condiciones actuales del sector y asegurar la viabilidad a largo plazo del consorcio petroquímico.

