La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) inició este domingo en Tianjin, China, congregando a una veintena de líderes internacionales, entre los que se destaca la presencia del presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro indio, Narendra Modi. El evento ha sido encabezado por el presidente chino, Xi Jinping, quien ha presentado a China como una ‘fuente de estabilidad y certeza’ en el escenario internacional, reforzando la intención del país asiático de promover una visión alternativa al orden mundial tradicionalmente liderado por Estados Unidos.
En medio de una coyuntura global marcada por tensiones comerciales y competencia geopolítica, la OCS se consolida como un foro intergubernamental clave en materia de seguridad y cooperación regional. Xi Jinping ha enfatizado que el papel creciente de China debe entenderse como un factor de estabilidad, frente a la incertidumbre generada por medidas proteccionistas y disputas arancelarias. La Organización de Cooperación de Shanghái, fundada en 2001, aglutina a países de Asia Central, Rusia, India y China, entre otros participantes, ampliando su influencia en el contexto internacional.
Durante su intervención, Xi Jinping ha remarcado la importancia de la colaboración multilateral y la búsqueda de soluciones conjuntas para los desafíos de seguridad y desarrollo. Ha señalado que el apoyo mutuo y el respeto a la diversidad de modelos políticos forman parte central del enfoque defendido en la OCS. Por su parte, la asistencia de líderes como Putin y Modi refuerzan la proyección e impacto de la cumbre, posicionando a la organización como un espacio relevante para las negociaciones políticas y económicas de Eurasia.
El desarrollo de la cumbre ocurre en un contexto donde Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump, ha priorizado medidas arancelarias y estrategias de presión comercial hacia diferentes regiones. Estas acciones han generado incertidumbre entre algunos de sus tradicionales aliados y han motivado a Pekín a presentar alternativas diplomáticas y económicas a través de plataformas multilaterales como la OCS. La cita en Tianjin ejemplifica la reconfiguración de alianzas y la búsqueda de mayores grados de autonomía y cohesión entre los estados asiáticos y euroasiáticos.
La cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái finalizará con una declaración conjunta que buscará plasmar la visión compartida de los estados miembros sobre los grandes temas de la agenda internacional. Entre los objetivos señalados, figuran la promoción de la estabilidad regional, la expansión de la integración económica y la consolidación de mecanismos de cooperación en temas de seguridad. La reunión en Tianjin subraya diversas corrientes dentro de la geopolítica del siglo XXI, donde los centros de poder se muestran cada vez más pluralizados y el papel de China adquiere relevancia estratégica global.

