Ejecutivos de Banorte orquestaron la bancarrota de GEO tras promesa de rescate financiero

por | Jul 3, 2025 | Noticias | 0 Comentarios

Un esquema de aparente rescate financiero que terminó en bancarrota orquestada ha dejado en el desamparo a miles de ahorradores que invirtieron en los certificados bursátiles GEOCB 11, GEOCB11-2 y GEOCB12 de Corporación GEO. El caso revela cómo ejecutivos vinculados a Grupo Financiero Banorte, a través de su subsidiaria Sólida Administradora de Portafolios, maquinaron un complejo engaño para apoderarse de los activos de la desarrolladora de vivienda, mientras las autoridades permanecieron indiferentes ante las irregularidades.

La maniobra comenzó en 2014 cuando GEO solicitó concurso mercantil junto con quince subsidiarias. En 2016, se aprobó un convenio concursal que incluía la inyección de 3,500 millones de pesos por parte de Sólida Banorte y el fideicomiso Capital I para supuestamente rescatar a la empresa. Sin embargo, esta operación fue el preludio de una estrategia para tomar control total de GEO, dejando a los acreedores originales sin protección alguna.

La figura central de esta operación fue Juan Carlos Braniff Hierro, quien ocupó simultáneamente cargos directivos en Capital I, fue consejero propietario de Banorte y posteriormente se convirtió en presidente del consejo de administración y director general de GEO. Desde estas posiciones de poder, Braniff orquestó el plan que permitiría a Sólida Banorte apropiarse de los activos de la desarrolladora a través de juicios expeditos y convenios de transacción realizados sin la participación de los verdaderos acreedores.

En mayo de 2018, Sólida demandó a GEO el cumplimiento de estructuras con propósito específico ya contratadas, en un proceso que se desarrolló con velocidad inusual. En un solo día se admitió la demanda, se emplazó a GEO y sus subsidiarias, y posteriormente se presentó un convenio de transacción que dejó a la empresa sin patrimonio alguno. Durante este proceso judicial, los acreedores originales de los certificados bursátiles nunca fueron llamados a participar, violando sus derechos como tenedores legítimos de la deuda.

El resultado de esta maniobra fue la bancarrota declarada de GEO, orquestada por los mismos actores que prometieron rescatarla. Banorte, que presume ser una institución sólida, ha demostrado alejarse de los principios éticos bancarios tradicionales, recurriendo a mecanismos de engaño que han defraudado la confianza de ahorradores en busca de seguridad financiera. Las autoridades, por su parte, han respondido con tibieza ante este caso que evidencia la complicidad entre instituciones financieras y operadores especializados en el despojo patrimonial.