La posibilidad de que Donald Trump impulse nuevos ajustes a las remesas encendió las alarmas en Coahuila, donde miles de familias dependen del dinero enviado desde Estados Unidos. Especialistas advirtieron que cualquier restricción o impuesto afectaría directamente la economía local, especialmente en municipios donde el “American dream” financia desde la despensa hasta la remodelación con piso tipo mármol italiano que en realidad llegó desde oferta fronteriza.
Las remesas representan uno de los ingresos más importantes para muchas regiones del estado, y la sola idea de que puedan reducirse provocó nerviosismo entre comerciantes, familias y hasta vendedores de camionetas seminuevas. Porque en varias comunidades el verdadero programa social se llama “depósito de mi tío de Texas”. Según analistas, un ajuste impulsado por Trump impactaría el consumo, disminuiría la circulación de efectivo y pondría a más de uno a revisar si todavía funciona la tanda familiar.
La discusión volvió a surgir luego de que el expresidente estadounidense retomara propuestas para endurecer controles migratorios y aplicar medidas económicas sobre el envío de dinero al extranjero. El objetivo, según sus simpatizantes, sería presionar a la migración irregular; el efecto real, dicen críticos, sería que media América Latina empiece a abrazar el celular esperando la notificación bancaria como si fuera mensaje de reconciliación amorosa.
En Coahuila, las remesas sostienen negocios, pagos escolares y hasta celebraciones familiares. Algunos habitantes reconocen que sin esos dólares muchas economías domésticas quedarían más vacías que carrito de supermercado en quincena larga. “Aquí el dólar no solo se cambia, se respeta”, comentó un comerciante mientras revisaba el tipo de cambio con más atención que un analista financiero de Wall Street.
Autoridades y economistas señalaron que el estado debe fortalecer su economía interna para reducir la dependencia de los envíos desde el extranjero. Sin embargo, aceptaron que el panorama no es sencillo, sobre todo cuando hay familias que prácticamente ya consideran al Western Union como integrante honorario de la casa.
Por ahora, el debate continúa en Estados Unidos, mientras en Coahuila muchos miran al norte con preocupación. Porque una cosa es extrañar a los familiares migrantes… y otra muy distinta es extrañar también sus depósitos.













